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¿Cómo proteger componentes sensibles en manufactura electrónica?

Aprende cómo proteger componentes sensibles en la manufactura electrónica frente a ESD y EOS mediante el manejo, el entorno y el control adecuados.
16 de enero de 2026 por
SERVICIOS CORPORATIVOS DENKER, Cervantes Elisa
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En la manufactura electrónica, todo gira en torno a un elemento crítico: el componente. Microchips, circuitos integrados, tarjetas, dispositivos semiconductores y su programación son el corazón del producto final, pero también su punto más vulnerable. Una descarga electrostática imperceptible, una sobrecarga energética momentánea o un manejo inadecuado puede comprometer su funcionamiento incluso antes de que el producto llegue al cliente.

Proteger componentes sensibles (ESDS) no es una acción aislada ni depende de un solo equipo. Es el resultado de un sistema integral de control, diseñado desde el producto hacia el entorno que lo rodea.

El componente como punto de partida

Los microchips electrónicos modernos son cada vez más pequeños, rápidos y sensibles. Muchos pueden dañarse con niveles de voltaje que el ser humano ni siquiera percibe. En algunos casos, el daño es inmediato; en otros, queda latente y se manifiesta semanas o meses después, generando fallas intermitentes, devoluciones o pérdida de confiabilidad, lo que se traduce en pérdidas monetarias.

Por eso, la protección debe comenzar por entender qué tan sensible es el componente, en qué etapas del proceso se manipula y qué riesgos enfrenta en cada una de ellas (Mapeo de EPA´s).

Riesgos principales: más allá de la descarga

Aunque la descarga electrostática (ESD) es el riesgo más conocido, no es el único. En la manufactura electrónica también se presentan eventos de Electrical Overstress (EOS), provocados por sobrevoltajes, mala conexión a tierra, micro cortocircuitos, errores de diseño o prácticas incorrectas durante el ensamble y las pruebas, que a veces resultan confusos.

Ambos fenómenos pueden coexistir y, si no se controlan, afectan directamente la integridad del componente. La clave está en reconocer que no todo daño visible tiene una causa evidente y que muchas fallas se originan mucho antes de que el producto falle en campo (daño latente).

El factor humano

El personal operativo es uno de los elementos más importantes y, a la vez, más críticos en la protección de componentes sensibles. El simple movimiento del cuerpo, el contacto con materiales aislantes, conductores no aterrizados o el uso incorrecto de herramientas puede provocar una acumulación de carga.

Por ello, el manejo adecuado incluye:

  • Uso correcto de Pulseras, Calzado y Ropa ESD.
  • Técnicas de manipulación seguras.
  • Conciencia del riesgo en cada etapa del proceso.
  • Capacitación y certificación para todo el personal.

Un componente bien diseñado puede fallar si se manipula sin el conocimiento adecuado. La protección empieza en las manos que lo tocan.

¿Cómo crear un espacio protegido de descargas?

Proteger componentes sensibles requiere un entorno controlado. Aquí es donde entran las Áreas Protegidas contra Descargas Electrostáticas (EPA), diseñadas para minimizar la generación, acumulación y descarga de electricidad estática.*

Un entorno adecuado considera:

  • Superficies disipativas correctamente conectadas a tierra.
  • Pisos ESD y sistemas de aterrizaje eficaces.
  • Control de humedad.
  • Ionización en áreas con materiales aislantes.
  • Señalización y delimitación clara de las EPA.

Cuando el entorno falla, el componente queda expuesto.

*Conforme al estándar ANSI ESD S.20.20 / IEC 61340-5-1.

Equipos y materiales: aliados silenciosos

Tapetes, charolas, empaques, herramientas, bancas y sistemas de ionización no son accesorios: son barreras de protección. Sin embargo, su mera presencia no garantiza la seguridad. Deben cumplir con las especificaciones técnicas, estar correctamente instalados y ser verificados periódicamente.

Un Equipo ESD que no funciona correctamente puede generar una falsa sensación de protección, aumentando el riesgo en lugar de reducirlo.

De la prevención a la verificación

Proteger componentes sensibles no termina al implementar medidas. Es indispensable verificar que el sistema funciona. Mediciones, auditorías y revisiones periódicas permiten detectar desviaciones antes de que se conviertan en fallas costosas.

La verificación transforma la prevención en un proceso confiable y medible, alineado con los estándares internacionales de control ESD. (ESDA TR.53.01 / IEC 61340-5-4).

¿Cómo es un sistema completo?

Producto, personas y procesos

La verdadera protección ocurre cuando el componente, el personal y el entorno trabajan como un solo sistema. Si uno falla, el riesgo reaparece. Por eso, las organizaciones que logran reducir fallas y mejorar la confiabilidad no se enfocan en soluciones aisladas, sino en sistemas integrales de control electrostático.

En un mercado cada vez más exigente, proteger componentes sensibles es una decisión estratégica. No solo se trata de evitar daños, sino también de asegurar la calidad, reducir retrabajos y fortalecer la confianza del cliente final.

Desde el componente hasta el sistema que lo rodea, cada detalle cuenta. Y entender cómo interactúan entre sí es el primer paso para construir procesos de manufactura electrónica más seguros, estables y preparados para afrontar los retos actuales.

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